YA NO MÁS

Silencio 
Censura
Indiferencia
Vergüenza

culpabildad

ya no más abusos 

Después de 2 días de mi declaración, tumbaron la página por decir la verdad. Para evitar que esto vuelva a ocurrir no puedo mencionar nombres ni contenido personal de ajenos en esta plataforma. 

De igual forma #NIUNOMAS está al aire para denunciar a LH.   

Crea conciencia, puedes compartir tu experiencia en la página de los comentarios

SI ESTÁS PREPARADO, ESTE ES EL MOMENTO.

ÚNETE A ESTE  ESPACIO 
para atestiguar y  parar los abusos 

 de este personaje.

SÓLO   UNIDOS  PODEMOS LOGRARLO

#NIUNOMAS

MI TESTIMONIO

Jose Antonio Godoy 

Cuando era apenas un niño y que mi única inquietud era montar bici, jugar con mi perro o desarmar cuanta cosa me encontraba en el camino,  me topé con un pervertido que marcó mi vida. 

Todo comenzó cuando tenía 11 años.

 

Mi prima me presentó su primo político en un partido de beisbol.  Siendo muy elocuente, sociable, guía de campamento y además familia de algunos miembros de mi familia,  se le abrieron las puertas  de mi casa sin cuestionarlo dos veces. Entró en mi circulo familiar y se ganó la confianza de todos.

 

Me sacaba a pasear,  subir cerro,  comer pizza, montar bici, y me llevaba a los partidos de beisbol. En poco tiempo se convirtió en mi ídolo y  amigo.  

Yo con dificultades en matemáticas, él se ofreció a darme clases particulares en mi casa.  Fueron durante estas clases  que él abuso comenzó poco a poco. Me condicionó. Comenzó a mostrarme videos de pornografía infantil mientras me tocaba e insistía que esto era normal. 

 

Sin embargo, sabía que algo no estaba bien y aun así me quedé callado y lo único que hice fue decirle a mi mama que me cambiara de profesor.

 

Me fui del pais pero el trauma me acompañó. Me mantuve callado esperando  que el tiempo borrara lo que pasó y tratando de no darle importancia a algo tan grave para normalizar la relación ya que él era cercano a la familia.  Me acompañó también la vergüenza,  la culpa y sobretodo la rabia. Como no lo paré en su momento? 

 

Sin embargo, hoy yo decido de quitarme el papel de víctima y asumo la responsabilidad de alertar a todo el mundo que esté a su alrededor .  

Esta persona que se aprovechó de mi inocencia de pequeño,  no puede estar rodando por las calles, playas, y casas donde conocidos e incluso personas de el círculo social de mi hermana menor están dentro. 

A personas así, hay que cortarlas de la sociedad,  y sobre todo, mantenerlas lejos de niños. 

 

También espero, a través de este escrito, ayudar a las personas que hoy sufren en silencio.  Ustedes no son culpables de lo que les haya podido pasar y hablarlo es quitarse una tonelada de encima. 

 

Esto ya no son rumores, esto es un testimonio que sale a la luz hoy, 

 

Yo soy Jose Godoy y este es MI TESTIMONIO. 

Guillermo Rodriguez Medina

El valiente testimonio de José Godoy cayó como un balde de agua fría para muchos. Existen pocos crímenes que generan más asco, tristeza, e impotencia que el abuso sexual de menores. Lamentablemente, podemos tener certeza de que José no fue el único abusado por esa persona. Lo sé, porque yo también fui una de sus víctimas.

 

Cuando tenía 16 años, tuve mi primer trabajo como subguía en un campamento. Fue un verano inolvidable; hay pocos lugares tan mágicos y tan alegres como un campamento de verano. Estaba completamente encantado y enamorado del campamento.

 

Al finalizar la temporada, me contactó directamente uno de los coordinadores del campamento. Él y yo habíamos trabajado en distintas temporadas, así que no lo conocía personalmente. Supuestamente era uno de los miembros del staff más veteranos y baquianos. Tenía 27 años. Muchos de mis mejores amigos habían trabajado con él en temporadas pasadas. Todos lo querían y admiraban.

 

No tardó en volverse una de mis personas de confianza; era extremadamente carismático e inteligente. Yo sentía que podía tener conversaciones mucho más abiertas con él que con cualquiera de mis amigos, todavía en tercer año de bachillerato. Parte de estas conversaciones eran sobre mi sexualidad. Un año antes, me había dado cuenta de que era gay. Obviamente era un tema extremadamente tabú en la sociedad venezolana; el machismo y la homofobia eran, y son, las reglas del juego fuera y dentro del colegio. Fue una de las personas con quienes más me abrí. Casi como si fuera inevitable, empezó a hablarme más sobre temas sexuales, mostrarme fotos, y un día terminó en abuso sexual. 

 

En ese entonces, yo no sentía que estaba pasando nada malo. Él era una persona en una situación similar a la mía; encasillado y limitado por la heteronormatividad caraqueña. Nunca me pasó por la cabeza que hubiera sido algo más allá de eso.

 

Se instaló cómodamente en mi grupo de amigos del campamento. Nos invitaba al estadio de béisbol, a comer pizza, o a subir al cerro. Al igual que como hacía con José Godoy. Hablábamos de rock nacional, de cómo lograr la mejor temporada en la historia del campamento, y de muchas otras cosas que le podían interesar a un niño de tercer año de bachillerato como yo. Se ganó nuestra confianza a tal punto que mi grupo de amigos cercanos y yo lo invitamos a que fuera chaperón de nuestro viaje de graduación. 

 

Tardé años en darme cuenta de lo peligrosa, traumática, y poco ética que había sido mi relación con esta persona. 

 

En ese entonces, desde mi punto de vista de ingenuo adolescente enclosetado, había sido una amistad completamente sana y positiva. Sí, él me llevaba 11 años, pero yo no veía eso como un problema. En mi mente, él no era un pedófilo. Y ciertamente yo no podría haber sido “víctima” de un pederasta. Imposible.

 

Luego empecé a escuchar rumores. Rumores de esta persona y de abuso de menores. Más de un caso. Empecé a entender que algo no estaba bien. Abusó de su posición para aprovecharse de un menor de edad.

 

Dudé mucho en compartir mi testimonio. En parte dudé porque estaba convencido de que había sido una relación saludable. Yo “sabía en lo que me estaba metiendo”. Sentía que había salido ileso. Además, 16 años no está tan lejos de 18, ¿verdad? Todas estas son cosas que me dije a mi mismo para tratar de normalizar lo sucedido. Sin embargo, hoy entiendo plenamente que es imposible que un menor de edad pueda prestar consentimiento a una persona mayor de edad. El abuso de menores es abuso de menores. 

 

En parte dudé porque sentía que él era mi amigo, y quería ayudarlo a salir adelante. Sabía que era posible que una persona con trastorno pedófilo viviera una vida en la cual no abusara de nadie. Sin embargo, fue crucial entender la diferencia entre pedófilo (persona que se siente atraída a menores, no necesariamente realiza el acto de abusar a menores) y un pederasta (persona que abusa sexualmente de menores). De nuevo, el abuso de menores es abuso de menores. 

 

Quiero rescatar algunas enseñanzas que me dejó esta experiencia.

 

1) Los pedófilos no suelen ser desconocidos. Casi el 93 por ciento de las víctimas menores de 18 años conocen a su agresor. El abuso sexual puede ser un acto de un hermano, tío, maestro, amigo mayor, un cura. La única manera de evitar y denunciar este tipo de crimen es educarnos, y educar a nuestros niños, sobre qué es el abuso sexual y cómo denunciarlo. En casa, en el colegio, en el campamento, en todas partes. 

 

2) Mucha gente, de manera indirecta o directa, afilia la pedofilia con atracciones sexuales no-heterosexuales (homosexualidad, bisexualidad, etc.). Esto es un error, y es peligroso. La atracción y las relaciones entre adultos que prestan consentimiento es completamente distinto, y está desligado, a la atracción a menores y el abuso sexual. 

 

Finalmente, decidí compartir mi testimonio porque sé que es la única manera de evitar que esta persona siga abusando de menores. Gracias a José Godoy por dar el primer paso. Sigamos sacando a la luz estos testimonios.

David Colmenares

Mi nombre es David Colmenares y también fui víctima de abuso sexual infantil.
Tengo 31 años y durante décadas no fue fácil aceptar lo que me pasó pero con el testimonio de José Godoy y su movimiento #niunomas, hoy me atrevo a contar mi historia. Desde que lo hizo público, esto empezó a tener un peso en mis hombros, un peso que había olvidado y enterrado pero que día a día se iba haciendo peor.
Si bien no soy víctima de Leonardo Herrera, fue en la pagina www.niunomas.info que mi agresor salió a la luz: Jorge Landaeta. Leyendo la historia de José Godoy, me di cuenta que estas personas tienen la misma manera de actuar.
Este individuo fue mi Tutor en Los Arcos, institución en la que estudié y me gradué. Me llevaba 20 años.
Todo empezó cuando estaba en 2do año de bachillerato. Ya lo conocía por mis hermanos pero ese año se convirtió en alguien más cercano.
Tenía 13 años y el 33 , en ese grado Jorge Landaeta (mi agresor) tenía mucho que ver con los alumnos. Era nuestro tutor, figura que servía como monitor del rendimiento académico de los alumnos y transmitirlo a los padres razón que le permitía ganarselos y meterselos en el bolsillo. Yo en esa época estaba atravesando muchos problemas de todo tipo: no me iba bien académicamente, dormía mucho en clases y mis padres estaban pasando por un divorcio. Pienso que fue ahí donde comenzó a aprovecharse de mi vulnerabilidad. Con su posición de poder fue poco a poco ganándose mi confianza y podía hablar con él de todo lo que sucedía.
En varias ocasiones durante el horario escolar me llevaba a almorzar en restaurantes de comida rápida en la zona. McDonald’s de La Boyera, de la trinidad, etc. Y es fuera de la institución que poco a poco empezó a tratar de tocar el tema de mi identidad sexual. Durante estas reuniones me explicaba que era totalmente normal sentir curiosidad, querer experimentar y que no estaba solo, que había otros compañeros del colegio, no solo en mi grado sino en otros grados también pasando por lo mismo. Incluso hasta me dijo sus nombres a manera de conseguir apoyo entre ellos. Cabe destacar que el nombre de Leonardo Herrera fue uno de los que me dió

Ese año escolar lo pasé a duras penas. El siguiente fue peor. Fue el año en que el abuso se concretó físicamente.
En ese momento ya se había ganado toda mi confianza y la de mi familia. Era un tipo extremadamente inteligente, amable y cordial y ahora entiendo que esas eran sus herramientas para adentrarse en el abuso. Era además uno de los socios principales del campamento los samanes donde fui campista y hasta me llevo a querer ser guía. Así fue como llegué a trabajar en el campamento donde Jorge Landaeta ya no solo era socio principal sino el Director del campamento (campamento Khenaya).
Fue en este momento, durante una reunión de campamento en mi casa donde escaló el abuso físico. Jorge Landaeta solicitó un espacio donde pudiéramos estar a solas y en privado, como era de confianza para la familia, bajamos a una habitación en la antigua sala de juegos/biblioteca de la casa, me propuso experimentar sobre mi sexualidad.
Fue esa noche que abusó de mí hasta que escuchamos pasos y me pidió que me hiciera el dormido y así lo hice. Lo siguiente que recuerdo es ver a mi mamá sacarlo de la habitación a golpes.
Gracias al testimonio de José Godoy y el acercamiento de mi familia tuve la necesidad de actuar ya que sentí y todavía siento que hay que hacer algo al respecto porque sé que no soy el único, sé que hay más personas que fueron abusadas por mi agresor y les digo a todos: hombres, mujeres, heterosexuales u homosexuales SÍ ES DEFÍCIL pero el alivio que se siente luego de reconocerte como víctima y hablarlo no se compara con nada. Por primera vez en mucho tiempo luego de conversarlo con mi familia y aclarar que estamos los unos para los otros, que podemos conversar sobre cualquier cosa y que la familia esta para ti, tengo una voz, una voz que estuvo encerrada por miedo, por vergüenza, por temor a ser rechazado. Pero no más. A estos agresores hay que hacerlos pagar por lo que hicieron.
Gracias José Godoy por dar ese primer paso hacia lo que viene de concientizar el abuso de menores ya que vivimos en una sociedad donde esto se trata como un tabú y para toda institución debería haber más información y educación sobre este tipo de delitos.

COMO AYUDAR?

Fuiste victima de LH ?

No dudes en contactarme para hablarlo de manera confidencial. 

Mientras más seamos, más fuerte seremos y más rápido podremos actuar #NIUNOMAS.

No estás solo...

Abrí una puerta que no me imaginaba lo que traía atrás.

 

Me encontré con un Tsunami de personas que han estado afectadas igual que yo  y me identifico con ellos. De verdad siento que esto sea tan común.

 

Inclusive esto me da más fuerza aún para seguir alertando.  

 

Sin embargo, me preocupa que hayan testimonios anónimos que pongan en peligro la integridad de las personas e instituciones. Por esto, aliento a los que tengan el coraje de testificar públicamente para ayudar a parar a las personas que están haciendo daño, que lo hagan. 

 

Me pueden escribir directamente a mí para unirnos en esta causa.